This website uses cookies

Read our Privacy policy and Terms of use for more information.

A veces tomamos acción sin saber muy bien qué te empujó a hacerlo.
No lo pensaste. Simplemente lo sentiste.

Notaste que era el próximo paso como algo que llega de forma natural.
A veces al momento llegan dudas, cuando entra la razón.
Pero profundamente sabes que esa intuición te llevó a tomar la decisión correcta. Y sabes que escucharla, por incómoda que sea, es darte la oportunidad de encontrar la forma de ser tú sin sentirte rota.

Es respuesta a un estallido interno que grita basta. Como una imposición que no puede seguir ignorando el dolor de callarte, minimizarte o abandonarte.

Como un alto al fuego del propio ataque personal.

Con este impulso llega la rendición ante tus propios pies.
Y no queda otra forma de levantarte que mirándote a los ojos... que empezar a reconstruirte de forma que puedas reconocerte.

Porque es tu vida. La de nadie más.
No tienes que pedir permiso para existir.
No tienes que rogar ser vista ni dar explicaciones.

Aquello que elijas está bien si es importante para ti.

No escogiste el camino fácil, sino el más valiente...
puede sentirse pesado, incluso desconcertante,
pero pase lo que pase, recuerda siempre: no estás sola en esto.

Vas a estar más que bien.
Un abrazo,
Sara